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HISTORIA DE LAS PENSIONES Y HOSTALES EN MADRID

El Hostal Aliste comienza su trayectoria un sábado 6 de diciembre de 1975, fecha en la que los actuales propietarios, Francisco y Manuela se hacen cargo de la que hasta entonces se había llamado pension Medina. Francisco y Manuela, un matrimonio zamorano, decidieron entonces cambiar su nombre por el actual de Pension Aliste en homenaje a la comarca situada al noroeste de Zamora llamada así, Aliste, de donde son orihundos. Era en esa década de los ´70 cuando comenzaron a proliferar en el centro de Madrid multitud de casas de huéspedes, pensiones y hostales regentadas por personas llegadas de todas partes de España (especialmente de la zona de Castilla y León y de Galicia) a fin de dar cobertura a una cada vez más creciente demanda de servicios hoteleros debido al imparable crecimiento de la ciudad de Madrid. La inmigración interior de provincias y pueblos de España a la capital se encontraba en su mayor auge en la búsqueda de nuevas oportunidades económicas y profesionales por parte de sus habitantes. El turismo vacacional y de ocio en España tenían por aquel entonces como destino principal la costa de España (el clásico “sol y playa”) y Madrid constituía principalmente un lugar de paso para los turistas extranjeros. Las pensiones madrileñas acogían entonces mayoritariamente a personas llegadas a la ciudad buscando un lugar de residencia y de trabajo. En consecuencia, era en aquella época muy típica la costumbre de que el inquilino de la Pension residiese a tiempo completo en la misma pagando a los dueños de la pensión una cantidad global por una atención integral. A este tipo de clientes se les denominaba “clientes fijos” y era principalmente funcionarios, obreros y jornaleros. Por poner un ejemplo, en el año 1975 residir en la Pension Aliste en una habitación individual con baño compartido, desayuno y cena (es decir, media pensión), servicio de lavandería y plancha una vez a la semana, cambio de sábanas y toallas también una vez a la semana y limpieza diaria de la habitación costaba en torno a 80 pesetas al día (0,48 céntimos de euro aproximadamente). Una cantidad minúscula a día de hoy pero nada desdeñable en aquella época.


En un principio nuestra pensión contaba con doce habitaciones para alquilar, dos de ellas interiores (es decir, sin luz directa del exterior) y un baño a compartir entre todas las habitaciones, lo cual suponía una práctica muy típica en la pensiones madrileñas de aquella época. Los clientes incluso tenían la costumbre de llevar sus propias toallas y sábanas a fin de prepararse para pasar en la pensión largas temporadas y hacer de ella su vivienda habitual.


Pero los tiempos cambian y el Hostal Aliste también. Paulatinamente Madrid fue convirtiéndose en un destino turístico principal así como en un centro de negocios, convenciones y congresos y en el Hostal Aliste comenzaron a hacerse reformas del establecimiento a fin de adecuarse a las nuevas circunstancias hasta convertirse en lo que es hoy: un coqueto hostal de once habitaciones, todas con baño privado (toallas y sábanas incluidas, por supuesto), TV LCD de 19 ó 22”, nevera, conexión WIFI gratuita, punto informático a disposición de nuestros clientes y aire acondicionado/calefacción.


Destacar también que el Hostal Aliste se encuentra ubicado en un edificio que forma parte del denominado "Centro Histórico" de Madrid, construido en el año 1870. Este “ Centro Histórico” está constituido, por poner unos pocos ejemplos de lugares destacados, por la Gran Vía, el Paseo del Prado, la puerta del Sol, la plaza Mayor, el Madrid de los Borbones y el de los Austrias. Por tanto cuenta con un incalculable valor arquitectónico, cultural y social sometido, en consecuencia, a una política específica de protección de su fachada, puertas y patios. A tal efecto hace cinco años se acometió una reforma integral del edificio, circunstancia que el Hostal Aliste aprovechó para acometer asimismo una definitiva reforma de sus habitaciones. Por ello, en el siglo XXI nuestros clientes pueden disfrutar de las modernas instalaciones de nuestro hostal en un edificio clásico y emblemático de la arquitectura tradicional del centro de Madrid regentado aún por sus dueños Francisco y Manuela y por sus hijos, Raquel y Eduardo, quienes han cogido el testigo de sus padres.